SÍMBOLOS MOTEROS III – HISTORIAS DE DUENDES Y CAMPANAS

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d_002Como algunos ya sabéis es de costumbre regalarse entre moteros llaveros o colgantes para la moto en forma de campana, con la intención de dar protección ante caídas y accidentes varios a nuestros amigo y su máquina.

En muchas motos custom hemos visto estos pequeños amuletos colgando lo más cerca del suelo, se trata de otro símbolo más de la cultura motard que a través de los años y supersticiones se encuentra bien arraigado entre nosotros.

Para entender un poco esta peculiar historia os presentamos a unos seres mágicos, burlones y juguetones que el ser humano teme ya que nunca sabe que “putadilla” nos puede hacer semejante animalito.

Los duendes siempre han existido en el imaginario humano y su origen es del todo incierto,  lo encontramos en historias de mitología celta, por lo tanto irlandesa, gallega, vasca y cántabra (conocidos como trasgos) y en historias sobre mitología indígena (los duendes de Costa Rica). De forma antropomórfica son seres pequeños, a veces representados como enanos o niños de medio metro o como seres diminutos casi imperceptibles. Generalmente suelen llevar ropajes de campesino y gorros de colores, se les representa con barbas y cabellos desaliñados con orejas puntiagudas y zapatos acabados en pico. Algo así como un aspecto suficientemente cachondo como para desconcertarnos. Los ya conocedores del poder mágico de los duendes…

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…en ocasiones cuando perdemos las llaves, dinero o algún objeto cambia de sitio sin explicación aparente, atribuyen estos actos a los espeluznantes duendecillos, quizás para no pensar demasiado en cómo demonios llegó aquello a mi casa, o donde leches puse mis llaves anoche después de venir del bar con alguna copa de más. Así que no es de extrañar que mientras lees este texto, detrás de ti, tengas un duende capullo haciendo de las suyas.

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Cuenta la leyenda que en una noche fría de Diciembre un viejo motorista volvía de un largo viaje a México, Traía consigo infinidad de juguetes y regalos que había comprado para los niños de su cuidad como regalo de Navidad. Mientras recorría kilómetros y kilómetros con su vieja moto se recreaba pensando en lo afortunado que se sentía al poder disfrutar de su máquina, la cual nunca le dejó tirado a pesar de tantos años y carreteras recorridas.

Al llegar la noche y con ella la oscuridad y el frío, el motorista se percató de que en su alrededor había alguna energía maligna que le desconcentraba en la conducción.

Nuestro amigo en un despiste entró en una curva difícil donde los diminutos malhechores le habían preparado una emboscada poniendo en el asfalto un objeto  malintencionado haciéndolo caer y estrellarse contra el suelo, quedándose atrapado e inmovilizado por el peso de su moto y dos enormes alforjas llenas de regalos.

Se cuenta que los “Duendes del camino” se divierten a nuestra costa poniéndonos en las carreteras obstáculos como clavos, piedras y otros objetos con la intención de hacernos caer, mientras ellos se ríen regocijándose en nuestro mal.

Los malvados duendes aprovecharon la ocasión para salir de las sombras y atacarle, pero el motorista no estaba dispuesto a semejante humillación y empezó a lanzarles sin éxito los objetos que traía consigo, hasta que por azar encontró entre tanta baratija unas campanas, así que empezó a agitarlas con la intención de golpear a estos bichos del infierno que ya se habían aproximado bastante.

A lo lejos, acampados, se encontraban dos motoristas descansando de su viaje, esperando con ansia el amanecer para continuar su ruta. Cuando los motoristas escucharon el sonido de las campanas, curiosos salieron hacia la carretera para ver que sucedía, y allí a lo lejos divisaron el espectáculo que debe ser ver a un viejo motero peleando contra un grupo de enanos con orejas puntiagudas y gorros estrafalarios.

¡Ni que decir que no dudaron ni un momento en ayudar al viejo ahuyentando los “Duendes del camino”! El veterano motero agradecido les ofreció pagarles la ayuda pero los heroicos moteros se negaron a aceptar el pago:

– Todos los motoristas nos tenemos que ayudar en caso de apuro –dijo el primero-

– Es la ley de la carretera –dijo el segundo asintiendo con la cabeza-
gremlinA continuación el siempre agradecido motero, rompió dos cachos del estropeado cuero de su alforja y ató con ellos una campana a cada una de sus motos, tan cerca del suelo como fueses posible y les dijo:

– Estas campanas me salvaron a mí, con estas campanas colocadas en vuestras motos  estaréis protegidos contra los “Duendes del camino”  porque cuando estéis en apuros, si la hacéis sonar , un compañero motorista vendrá en vuestra ayuda.

Así que cuando vemos a un motorista con una campana colgando de su moto, es porque le han bendecido con uno de los mayores dones de la vida: LA AMISTAD. 

La traducción de la palabra DUENDE en inglés es GREMLIN, de ahí la frase: Los GREMLINS del camino.

Artículo de: Miriam Sánchez

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